MEDALLA DE ORO PARA EL ESTADO ESPAÑOL EN LA CATEGORÍA DE IRRESPONSABILIDAD PÚBLICA.

Desde 1762 se habla del Contrato Social de Jean-Jacques Rousseau. Una nueva concepción en la que los ciudadanos cedían soberanía al Estado para que éste asumiera el papel de autoridad a cambio de que los habitantes del territorio recibiesen una serie de derechos y así tener máxima protección y una vida digna. Casi cuatro siglos después ¿Podría decirse que las autoridades españolas están cumpliendo con ese Contrato Social?

Según el marco constitucional, las funciones esenciales del Estado deben ser: proteger de forma efectiva los derechos de las personas, garantizar el respeto de su dignidad, y proveer de servicios públicos de calidad a precios asumibles a sus ciudadanos.

En este contexto, y en plena pandemia de COVID, el Estado español está teniendo innumerables dificultades para garantizar el Contrato Social en España. Ante el descontento social, el Gobierno estatal ha prorrogado hasta el próximo 31 de octubre una medida populista conocida bajo el nombre del Escudo Social.  Con ello pretenden mitigar los efectos generados tras la crisis derivada de la pandemia, y para ello se suspenden los desahucios de las familias vulnerables y se les prohíbe cortarles la luz, agua y gas. ¿Qué sucede con el resto de familias y empresas? ¿Acaso éstas no merecen también protección? ¿No se debería aumentar el alcance del escudo social y así dar solución a los verdaderos problemas de España? ¿Qué ocurre con la eterna olvidada de la clase media? ¿Es acaso esto lo que necesita España?

Parece que no… Mientras España se encuentra en su quinta ola de contagio de COVID, se van destruyendo negocios, el paro aumenta, y los hospitales están al borde del colapso, parece que la medida que más le convenía al Estado es aumentar la factura de la luz a máximos históricos, multiplicando por cuatro el su precio en el último año, y dejar en indefensión a miles de familias españolas. ¿Qué sucede con aquellas familias que sufren dificultades para afrontar este aumento desmesurado en su factura de la luz? ¿Dónde está ese escudo social que protege a las familias del que tanto alardea el Gobierno? ¿Y con aquellas pequeñas y medianas empresas que no puedan asumir ese coste?

Sin duda, esta gestión es digna de medalla de oro en la competición de incoherencia e irresponsabilidad pública.

En primer lugar, esta subida de la luz es totalmente discriminatoria y atenta contra el principio fundamental de igualdad de las personas, ya que es la hora en la que consumas electricidad la que determinará el precio de la factura de la luz. El gobierno ha decidido fijar arbitrariamente tres franjas de consumo y penalizar aquellas horas con mayor consumo:

– Hora Punta: 10h-14h y 18h-22h

– Hora Llana: 08h-10h, 14h-18h y 22h-00h

– Hora Valle:00h-8h, y fines de semana y festivos.

No es casualidad, que la franja más cara para consumir electricidad sea justamente las horas de mayor consumo en España. ¿No se da cuenta el Gobierno de España que estas franjas horarias no sólo afectan a los hogares sino también a todas aquellas medianas y pequeñas empresas que justamente su horario de negocio es en lo que ellos consideran hora punta? ¿Qué sucede si una pequeña y mediana empresa no puede afrontar la subida de la luz? Que despedirá a más trabajadores, que bajará su producción y que España no saldrá de esta crisis, que es verdaderamente el problema más urgente que hay que tratar de solventar. ¿Es esto cumplir con el Contrato Social?

En segundo lugar, parece que al estado le importa más contentar a las grandes compañías eléctricas, que al resto de su sociedad, ya que luego éstas cobijan a los políticos que abandonan el cursus honorum. Puesto que de lo contrario podría haber adquirido una alternativa menos lesiva para sus ciudadanos, como las siguientes que se plantean a continuación:

1.- Energía Renovable: España se encuentra en una de las zonas más ricas geográficamente para poder sacar provecho de la energía renovable. Implementar más placas solares o parques eólicos puede ayudarnos a ser más autosuficientes en la producción limpia de energías. En cambio, con la subida de la factura de la luz del Estado, ¿Quién va a querer comprarse un coche eléctrico cuando ya de por sí es mucho más caro que el resto y además la electricidad cada vez está más cara?

2.- Que el Estado subsidie el aumento del coste en la factura de la luz: y así no poner en indefensión absoluta a su sociedad.

Si Jean-Jacques Rousseau estuviera hoy presente, sin duda diría que la subida de la factura de luz en plena pandemia es un claro ejemplo de abuso de poder y de irresponsabilidad por parte del Estado.  Sin duda la clase media española, que, por otro lado, es la inmensa mayoría del groso demográfico se ve siempre perjudicada por todas y cada una de estas arbitrarias decisiones que el Gobierno toma, con el único objetivo de recaudar y alardear de sus maravillosas medidas populistas. Desde la clase media decimos, ya está bien.

Manuel Serrano Conde

Belén Montes García