EL VALIENTE QUE UN DÍA FUE ATRAPADO.

Hoy hemos despertado con la esperada y a la par inesperada noticia de la detención de Carles Puigdemont: Detenido en Cerdeña Carles Puigdemont por orden del Tribunal Supremo” Sí, aquel que convenció a miles de catalanes con promesas imposibles y que luego huyó de su supuesto país, cuando la cosa se puso fea dejando a los mismos con ilusiones rotas. Por supuesto, sin contar con aquellos compañeros que decidieron quedarse para ser abandonados por un líder fantasma. Él, que se creía que Europa no sería nunca su cárcel.

La relación entre Carles Puigdemont y la justicia española es un devenir de incoherencias, una tragicomedia que siempre sorprende. Y es que, recae sobre él una Orden de Detención Europea que fue emitida el día 14 de octubre de 2019 por el valiente magistrado Llanera del Tribunal Supremo. Está Orden no pudo hacerse efectiva por su “pronta” partida a Bélgica.

¿Y por qué Bélgica?, el primer motivo podría ser porque el propio Gobierno belga actual está formado por una coalición donde uno de los partidos es independentista. El segundo motivo, porque Bélgica es el país con un mayor porcentaje de denegaciones de estas órdenes y por último el tercer motivo, porque según el principio de doble incriminación no se puede incriminar por delitos no contemplados en el Código Penal del país donde se pide la detención y entrega (Bélgica), siempre y cuando el delito tenga previsto en España una pena igual o superior a tres años de privación de libertad o se integre es un listado de delitos que contiene la propia ley.

Justo este tercer motivo da lugar a un control previo de la Orden por parte del país, y esto ha favorecido mucho a Carles Puigdemont, puesto que no se trataría de una orden automática de entrega y detención a España. Que curiosa forma de demostrar la valentía y las ganas de luchar.

No se nos puede olvidar la campaña de difamación que se produjo contra todos los españoles, tratando de dar a entender a la prensa internacional, que en España vulnerábamos repetidamente los derechos fundamentales, y por lo tanto, no estaban a salvo aquí, necesitaban a Europa, necesitaban su auxilio y sobre todo necesitaban que los países de Europa intermediasen.

Puigdemont ha creído que está por encima de todo y de todos y ha viajado a Cerdeña (Italia) a un evento, como si el asunto no fuera con él y es que la Euroorden sigue activa, aunque su defensa diga todo lo contrario.

“Se ha acabado una batalla judicial que empezó con nuestro exilio y España ha perdido”, decía Puigdemont cuando se cerró definitivamente la petición de Euroorden en Bélgica. Pues parece ser señor Puigdemont que la batalla judicial no ha terminado aún. Te deseamos suerte, España tiene ganas de verte.

No podemos entender como el “líder de la independencia catalana” deja solos a aquellos que lo siguieron hasta las últimas consecuencias, y es que era de esperar que alguien que busca exclusivamente su propio beneficio pudiera abandonar a aquellos que realmente lucharon por una causa en la que creían. Quizás veamos a Puigdemont en la misma celda que sus compañeros, comiendo lo mismo que ellos, leyendo sus mismos libros y repitiéndose todos los días que la culpa es de todos menos de él.

 

Manuel Serrano Conde

Ana del Carmen Sánchez Martínez