EL TIEMPO ES ORO

El 29 de diciembre de 2020 se dictó sentencia por la Sala de lo Social del Tribunal Supremo modificando la doctrina establecida desde los años 90 en materia de contratos temporales. Concretamente este Tribunal rechaza la limitación temporal de los contratos de trabajo, en atención a la contratación temporal masiva en subcontratas. Obligando a convertir en indefinidos a aquellos trabajadores que desempeñen de forma continuada el mismo trabajo en las contratas.

El Tribunal Supremo se pronunció sobre la causa interpuesta por un trabajador contra la empresa Masa Puertollano S.A.  Esta trabajadora llevaba acumulando contratos temporales durante 15 años, y cuando la empresa decidió rescindir su contrato, la indemnizo con 20.000 euros según lo establecido para los contratos temporales. Ante esta situación la empleada demandó a la empresa por un despido improcedente solicitando su indemnización por antigüedad. Como medida protectora y sirviendo de precedente el alto tribunal falló a favor de la trabajadora en casación alegando que las empresas no pueden esconderse tras la figura de contratos temporales durante años para evitar pagar las indemnizaciones correspondientes.

Antes de esta inédita modificación se venía aceptando que el contrato por obra o servicio determinado pueda ajustar su duración a la de la contrata. Es por esto que la sentencia dictada por este Tribunal resulta del todo novedosa y relevante, pues crea un precedente para las contrataciones futuras dentro de esta tipología contractual.

Quizás esta nueva doctrina haya nacido como resultado de la tasa de temporalidad tan elevada que existe en España. Concretamente esta cifra es de un 26,8%, lo que nos posiciona como el país con la tasa de temporalidad más elevada de todos los países de la Unión Europea.

Y es por ello que el Tribunal Supremo ha decidido cambiar su línea doctrinal y establecer que una empresa que preste servicios a otras empresas como subcontrata no puede tener a sus trabajadores con contratos temporales. Para este Tribunal quienes ofrecen servicios a terceros desarrollan su actividad esencial a través de la contratación con éstos y, por tanto, resulta ilógico sostener que el grueso de aquella actividad tiene el carácter excepcional al que el contrato para obra o servicio busca atender. Además establece en la sentencia que la mayor o menor duración del encargo del cliente no puede seguir vinculándose a la nota de temporalidad de este tipo de contrato de trabajo, pues la duración determinada del mismo está justificada por la particularidad de la obra o servicio, en la medida en que ésta pueda claramente definirse y delimitarse respecto del volumen ordinario o habitual y surgir, precisamente por ello, como un elemento destacado y no permanente respecto del ritmo de la actividad de la empresa.

Esta nueva resolución tiene su origen en la definición del contrato para obra o servicio del artículo 15.1 a) del Estatuto de Trabajadores, que acentúa la sustantividad y autonomía dentro de la actividad empresarial. Esta nota nos permite apreciar que en estos casos no podemos seguir aceptando esa temporalidad continuada pues esa actividad pasa a convertirse en ordinaria y básica para la empresa. El problema aparecía cuando esa actividad se subcontrata, pues una actividad que nunca podría haber sido objeto de contrato temporal por carecer de autonomía y sustantividad propia, se convierte en adecuada con esa subcontratación.

La sentencia defiende que este supuesto contractual había sido usado por las empresas como herramienta de aprovechamiento, evitándose así abonar según que indemnizaciones.  Pero si bien es cierto que convertir en indefinidos los contratos que antes eran temporales supondrá una inestabilidad e inseguridad jurídica en el marco de nuestro sistema jurídico, pues las empresas y sobre todo las PYMES están viviendo momentos muy duros en los que cualquier tipo de decisiones contractuales tiene que ser estudiadas con mucha precisión. Pues cuando tu empresa está creciendo y en momentos específicos del año experimentas más carga de trabajo, dar contratos indefinidos puede salir poco rentable. Además, los procesos de selección tendrían que endurecerse con lo que se extenderían en el tiempo y el fin de la actividad “urgente” a cubrir tiene en ese momento deja de tener sentido. Pero sobre todo en términos de flexibilidad y rentabilidad supondría un verdadero reto, hay que tener en cuenta que no solo son trabajadores los empleados, también lo es el empleador.

 

Manuel Serrano Conde

Marina Vidal de Lamor