EL HALLAZGO DE UN TESORO: BENDICIÓN O DESGRACIA

Probablemente no habías escuchado nunca o quizás menos de lo que te gustaría lo que puede suponer el hallazgo de objetos o restos arqueológicos en alguna propiedad de la que seas titular, y es que, esta, da lugar a que puedas reclamar un premio por el descubrimiento.

Antes de entrar de lleno en los requisitos necesarios para ejercitar esta acción es necesario tener clara la definición de la acción que abordaremos a lo largo de este artículo, es decir, a que nos referimos cuando hablamos de la reclamación de un premio.

La reclamación del premio consiste en el derecho con el que cuentan los ciudadanos frente a la Administración de solicitar a está un premio, generalmente, una cantidad de dinero, por el hallazgo de objetos y restos arqueológicos que se consideran de interés cultural.

Los requisitos para ejercitar dicha acción vienen definidos tanto en la normativa estatal como en las normativas autonómicas.

En primer lugar, es necesaria la legitimación activa, es decir, no cualquiera puede ejercitar la acción, pues según el artículo 44.1 y 3 de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español (en adelante, LPHE) , está podrá ser ejercitada por el descubridor y/o propietario del lugar donde se hubiese encontrado el objeto de valor.

De tal manera que, para ejercitar la reclamación del premio debes de ser descubridor del mismo y/o propietario donde se encontraba dicho premio. Ahora bien, según el artículo 44.3 de la LPHE, el pago se realizará en metálico tanto al descubridor como al propietario, y se corresponderá con la mitad del valor que en tasación legal se le atribuya, distribuyéndose tal cantidad entre ellos por partes iguales.

Así, el descubridor y el propietario pueden ser diferentes personas, pero también pueden ser la misma, correspondiéndole a este último la cantidad total que resultará de la mitad del valor de la tasación legal atribuida.

En segundo lugar, el requisito fundamental que da lugar a dicha acción se encuentra en el apartado primero del citado artículo de la LPHE, ya que, el descubridor deberá comunicar a la Administración competente su descubrimiento en el plazo máximo de treinta días e inmediatamente cuando se trate de hallazgos casuales. Actualmente las leyes autonómicas han recortado mucho este plazo y en bastantes de los casos exigen 24 horas, lo que conlleva a la necesidad de una comunicación prácticamente inmediata.

En este aspecto debemos de tener en cuenta la legitimación pasiva, es decir, contra quien iría dirigida la reclamación, que dependiendo de las circunstancias del caso podrá ser contra una Administración u otra, es decir, podrá ser contra un Ayuntamiento o contra una Comunidad autónoma.

El caso de que el descubridor no comunique en el plazo establecido el hallazgo o descubrimiento, tanto este como el propietario quedarán privados de su derecho a la reclamación del premio, por lo que es muy importante este aspecto.

Por otro lado, debemos de tener en cuenta que para la interposición de la reclamación siempre habrá un plazo, dependiendo de la Administración competente este será uno u otro.

Así, debemos saber que para reclamar el premio hay que ser descubridor del hallazgo y/o propietario, así como, que existe la obligación de comunicar el hallazgo a la Administración sujeta a plazo y que para la interposición de la reclamación debemos de tener en cuenta el plazo fijado.

Desde Serrano Alberca & Conde (https://serranoalberca-conde.com/) expertos en reclamaciones de premios, nos ponemos a disposición de aquellos descubridores y/o propietarios de hallazgos de objetos y restos arqueológicos para reclamar lo que por derecho le corresponden.

Manuel Serrano Conde

Ana del Carmen Sánchez Martínez