DERECHO AL PREMIO. POR PENALTY Y EN EL MINUTO 90′

EL TSJ DE ANDALUCIA SALVAGUARDA EL DERECHO A PREMIO

· El mecanismo del hallazgo viene regulado en el Código civil en sus artículos 615 y 616, dentro del título I del Libro III, que está dedicado a la ocupación. De esta manera, mientras la ocupación es un modo originario de adquisición de la propiedad, el hallazgo difiere la adquisición de la propiedad para un momento posterior, previo cumplimiento de determinados requisitos por quien halle la cosa.

En sí mismo, el hallazgo supone encontrar una cosa mueble o inmueble, cuyo dueño no es posible identificar a priori. Para garantizar el derecho dominical del dueño que ha perdido la cosa, el ordenamiento jurídico impone al hallador una serie de obligaciones, cuyo cumplimiento será compensado por la Administración, la cuál será la principal garante de que la cosa encontrada y entregada por el hallador, pueda ser devuelta a su dueño.

Esta definición genérica encuentra una serie de precisiones para el supuesto en que los bienes objeto del hallazgo pertenezcan al Patrimonio Histórico Español, que la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español integra en el dominio público.

En esta norma estatal, se establece una excepción a la regulación del tesoro de los artículos 351 y siguientes del Código Civil, que establecen que el tesoro corresponde al descubridor o el propietario de los terrenos donde se encuentran los bienes.

No es así en el caso de bienes de la categoría Patrimonio Histórico, aunque como compensación por el hallazgo, el artículo 44.3 de la Ley 16/1985 establece que el descubridor y el propietario del lugar tienen derecho, en concepto de premio en metálico, a la mitad del valor que en tasación legal se le atribuya. Al derecho de retribución a la persona que halle el bien en cuestión o al propietario del terreno, es lo que se conoce como, derecho al premio.

En el caso que nos ocupa, el cliente encontró casualmente una portada renacentista atribuida a Andres de Vandelvira en un inmueble de su propiedad, sito en Úbeda. Dando efectivo cumplimiento a sus obligaciones, comunicó este hallazgo a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y al Ayuntamiento, solicitando asimismo que se le abonase el 50% del precio establecido por la Comisión de Valoración en concepto de premio.

La Consejería desestimó las pretensiones del recurrente, al considerar de manera fraudulenta que era aplicable la excepción del artículo 83.3. del Decreto 19/1995, por el que se aprueba el Reglamento de Protección y Fomento del Patrimonio Histórico de Andalucía. Este precepto excluye del derecho a premio a los descubrimientos de aquellos elementos que constituyan partes integrantes de la estructura arquitectónica de inmuebles ya integrados en el Patrimonio Histórico Andaluz.

Esta errónea consideración parte de tres premisas falsas: (i) la ubicación del hallazgo, enmarcado en el Centro Histórico de Úbeda, que esta catalogado como conjunto histórico según la Ley 14/2007, del Patrimonio Histórico de Andalucía; (ii) la dicción literal de este artículo, que hace referencia a “integración” en el Patrimonio Histórico Andaluz, y no al hecho que estén o no inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz y (iii) la existencia de un escudo en el Pórtico (el escudo de los Messía) que sería un elemento esencial de la portada y que al estar catalogado como bien de interés cultural, excluye el premio. Añade sin probarlo que también formaría parte del hospital del Hospital del Santísimo Sacramento, hoy destruido y por tanto inexistente.

Afortunadamente, el TSJ de Andalucía, sede de Granada, Ponente Excmo.Sr. Don Antonio Manuel de la Oliva Vázquez, dicta la Sentencia 1879/20 de 30 de Junio que estima íntegramente el recurso dirigido por mi como Letrado, por las siguientes razones:

(i).- El supuesto Hospital del Santísimo Sacramento en el que estaría integrada, supuestamente, la portada renacentista no existe a la  fecha del hallazgo por lo que no estaba incluido en el Catálogo General ni forma parte del Patrimonio Histórico que se refiere a bienes existentes.

(ii).- El escudo de la portada no es un elemento esencial de esta ni le atribuye su valor cultural, sino que es un elemento accesorio que excluye la aplicación de la excepción que esta pensada para aquellos objetos que sean parte integrante de otro bien de interés cultural, pero no una mera pertenencia accesoria como lo es un escudo heráldico, aunque este protegido.

Lo cierto es que la interpretación defendida por esa Administración excluiría del derecho al premio la mayoría de los hallazgos de esa Localidad o acontecidos en supuestos similares, porque es difícil pensar en un hallazgo casual que no tenga relación con el Centro Histórico de una Ciudad si este se encuentra catalogado como tal.

El espíritu del precepto es otro distinto que la Sentencia ha sabido salvaguardar con acierto y brillantez jurídica y está pensado para aquellos descubrimientos de partes esenciales de otro bien inmueble ya declarado de interés cultural y que se conserve al tiempo del hallazgo, como sería el caso de que el Hospital del Santísimo Sacramento no hubiera sido destruido y entonces, acreditada la pertenencia de la portada a la capilla de dicho Hospital, no habría premio.

Esta solución, que tampoco considero justa, pues el hallazgo no deja de ser casual por este motivo, dado que no está a la vista en si mismo el objeto hallado y contradice la Ley estatal, puede tener alguna defensa, pero lo que resulta del todo inadmisible y repugna la conciencia jurídica es la actuación de la Junta que ha querido eliminar de manera fraudulenta el derecho al premio de cualquier hallazgo de un centro histórico, gravando al administrado con la carga de recurrir una decisión arbitraria y contraria a los intereses generales. Con este criterio, ¿Quién tendría interés en informar del hallazgo a sabiendas que no será recompensado como ordena la Ley?

Manuel Serrano Conde

 

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