ARCO 2015: SIMPOSIO DE LA DESTRUCCIÓN DEL ARTE AMPARADO POR LA JUSTICIA

EXCLUSIÓN DE MY NAME’S LOLITA ART DE LA FERIA DE ARCO 2015

· Hoy me he propuesto cambiar de registro, no voy a hacer un artículo relacionado con el estado de alarma, que a estas alturas no tenemos el deber de soportar, pero sin embargo sufrimos como consecuencia de la falta de sentido común que impera en nuestros gobernantes, y lo digo con carácter general, ya sean de un partido o de otro: sólo se salvan unos pocos que todos conocemos y cuyo nombre no es necesario pronunciar.

Hoy quiero denunciar una grave injusticia que se contiene en una sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia número 9 de Madrid, la sentencia número 60/2020 de 14 de mayo en la que se desestima la demanda interpuesta contra el IFEMA por una galería de arte de reconocido y probado prestigio, por haber sido excluida injustamente de la feria internacional de arte contemporáneo más conocida como ARCOMADRID, en su celebración de 2015.

La galería en cuestión es “My Name’s Lolita art” https://www.mynameslolita.com/, fundada en el año 1989 en Valencia, por mi buen amigo, Ramón García Alcaraz, Doctor en Historia del Arte, que abrió su sede en Madrid en el año 1997. Esta galería está considerada por los mejores expertos como la galería más significativa de la nueva figuración española de los años 90, representando a artistas tales como Ángel Mateo Charris, Paco Pomet, Leo Wellmar, Juan Cuéllar, Jöel Mestre, Gonzalo Sicre y Paco de la Torre, entre otros.

Resultaba un tanto sorprendente que una galería que había participado durante 18 años seguidos en esta feria (desde 1991 hasta 2007 ambos incluidos), considerada como una de las más importantes del mundo en el arte contemporáneo, se viera excluida repentinamente al producirse un cambio en la dirección del Comité organizador. Esta exclusión era doblemente perjudicial para la galería, no sólo porque sus ventas representaban una importante participación en su cifra de negocio anual, sino sobre todo porque impedía dar a conocer a los coleccionistas internacionales a los artistas españoles del referido movimiento cultural de los años 90, del que personalmente poseo varias obras y son de una calidad excepcional a un precio muy razonable. A ello se añade la participación de dicha galería en muchas Ferias Internacionales de prestigio comparable a ARCO como Pulse Art Fair New York, entre otras.

Por estas razones, con buen criterio Ramón encargó a nuestro despacho, Serrano Alberca & Conde, la defensa de sus intereses por su exclusión en los años 2015 y 2016 de ARCO para lograr una condena contra el IFEMA que acaso pusiera de manifiesto lo arbitrario e injusto de su decisión, siendo mi hermana Rocío Serrano Conde la letrada directora del procedimiento, contando con mi colaboración.

Pues bien, lo que vengo a denunciar es que la referida sentencia de 14 de mayo de 2020, para amparar la decisión del IFEMA de ARCO 2015, se fundamenta en una argumentación que contradice abiertamente al juzgado de primera instancia número 81 de Madrid en su sentencia 234/2018 de 5 de noviembre, juicio ordinario 392/2017. Esta última sentencia, resuelve en base a unos hechos y fundamentos sustancialmente iguales a los de ARCO 2015, estimar la demanda de esta galería declarando que la exclusión de la participación en ARCO 2016 por decisión del Comité organizador, ratificada por el Comité de apelación de dicha feria, era contraria a los principios de publicidad, concurrencia, transparencia, igualdad y no discriminación que deben presidir el proceso de selección de galerías, porque el IFEMA forma parte del sector público y debe respetar estas reglas en la preparación y adjudicación de los contratos. Esta resolución resultó después confirmada por la Audiencia Provincial de Madrid, sección 21ª, en una sentencia firme de 24 de octubre de 2019 que desestimo íntegramente el recurso de apelación interpuesto por IFEMA, lo que convierte a la sentencia dictada recientemente en una contradicción y una grave injusticia.

El juzgado de primera instancia número 9 de Madrid, considera a mi juicio erróneamente que es discutible que resulte de aplicación la ley de contratos del sector público al IFEMA y que en todo caso no es contrario a los principios de igualdad y transparencia el hecho de que los miembros del Comité organizador se voten a sí mismos como galerías participantes, que no consten por escrito las deliberaciones de dicho comité de tal manera que el apelante pueda conocer las razones que han llevado a su exclusión, y que no resulta necesario una valoración expresa y motivada de cada galería al ser examinada, porque las normas de la feria, que son aceptadas por el aspirante cuando presenta la solicitud, exigen únicamente la existencia de una puntuación que en este caso se ha trasladado.

Es claro que pretender excluir al IFEMA de su consideración de sector público es una aberración jurídica porque es un consorcio entre el Ayuntamiento y la Comunidad Autónoma de Madrid que tiene personalidad jurídica propia y por ende, aunque sea la jurisdicción civil la competente para resolver la impugnación de una exclusión de participar en una feria de arte con sede en dicho instituto, esto no significa que no deban aplicarse los referidos principios de publicidad, concurrencia, transparencia, igualdad y no discriminación. En otro caso se deja a los aspirantes a participar en dicha feria en una absoluta situación de indefensión frente a las decisiones adoptadas por el Comité organizador que son de todo menos justas y sensatas en muchos de los casos. Pero lo peor de todo es que esa sentencia ampare que no sea necesario motivar las valoraciones que se hagan de cada galería, bastando con comunicar la puntuación final según los criterios de selección y lo que es más grave, no confiere ninguna relevancia negativa al hecho de que los miembros del Comité organizador se votan a sí mismos para que sus galerías participen en todo caso en la feria, es decir, un actuar impresentable.

Como puede verse, las decisiones injustas no son exclusivas del estado de alarma, sino que también se extienden a otros ámbitos, en este caso al de la cultura, perjudicando no ya al galerista, que tenía todo el derecho de participar en esta feria, sino sobre todo a los artistas españoles y a un movimiento cultural que debe promocionarse y que por su calidad debe hacernos sentir orgullosos, en vez de dormir en un cajón de un edificio público. ¡VIVA LA NUEVA FIGURACION ESPAÑOLA DE LOS 90!

Es Justicia que pido en Madrid a 29 de mayo de 2020.

Manuel Serrano Conde